La figura de Juan Bautista Alberdi transitó libros como los de Carlos Páez de la Torre y Félix Luna; los escenarios tucumanos en textos suyos como “El gigante Amapolas”, una feroz alegoría contra Juan Manuel de Rosas (precursora del género absurdo), o en obras teatrales sobre su vida escritas y dirigidas por Alfredo Fénik y Víctor Hugo Cortés. Paradigma del intelectual de los comienzos de la organización nacional, pero además poeta, dramaturgo y músico, en su vida sintetizó las contradicciones de un tiempo atravesado por las luchas internas, al punto que dejó pronto su provincia para nunca más volver, sin perder su tucumanidad.

Ahora llega a la pantalla, desde una mirada especial. Fabián Soberón estrenará hoy a las 20, en el teatro municipal Rosita Ávila (Las Piedras 1.550), “Alberdi en el espejo”, en un trabajo que aborda el personaje desde la construcción de dos historias paralelas: un titiritero contemporáneo que experimenta cambios en su identidad y en su relación de pareja; y la reconstrucción de la vida de Alberdi, reflejada en distintos episodios.

El rol central, desdoblado en los dos personajes, está a cargo de Mario Ramírez. En el elenco intervienen también Camila Caram, Nicolás Argonz, Andrés D’Andrea, Sergio Paz, Sandra Virgolini, Ruth Plaate, Indio Armanini, Julieta Azcárate, Marcelo Bianco, Alejandra Vega, Miguel Sánchez, Fidel Ramírez y Eduardo Leiva.

El director afrontó su guión desde preguntas motivadoras: “Fue alguien que puso su deseo en las ideas. ¿Qué significa esto para un mundo como el nuestro? ¿Qué relación tiene su pensamiento con el elogio del capitalismo y lo moderno? ¿Qué diría hoy del exceso de consumo y de nuestro pobre individualismo?”.

- ¿Qué implica Alberdi dentro de tu producción?

- Alberdi es un ejemplo díscolo de intelectual puro en el siglo XIX. No fue militar ni presidente. No peleó en una batalla. No amó las armas ni el coraje. Pensé en su caso opuesto, como es el titiritero, y escribí el guión de la película. Alberdi me ayudó a pensar en una vida dedicada al pensamiento y con una desconexión con el cuerpo.

DEFINICIÓN. “Alberdi es un ejemplo díscolo de intelectual puro en el siglo XIX”, sostiene el director Fabián Soberón.

- ¿Recortás tu relato a algún periodo en especial?

- Compuse escenas breves que recorren el tiempo de su vida: Alberdi en el salón del 37 con Mariquita Sánchez de Thompson y Esteban Echeverría; con la roja cinta obligatoria de Rosas; en contra de Bartolomé Mitre en un cuarto de hotel; en un prostíbulo en París; recorriendo un salón de Suiza y se enciende al ver un retrato de Rousseau; su encuentro con Rosas en Londres en 1857; cuando va de viaje en barco a Europa; como bailarín delirante al final de su vida...

- ¿Cómo fue jugar con dos espacios temporales en el desarrollo del guión, el presente del titiritero y el pasado de Alberdi?

- Desde el inicio del guión pensé en narrar dos historias paralelas. Mi idea fue comparar dos modos de vida que son, en principio, opuestos. A medida que avanzaba decidí pensar en las similitudes y las diferencias. No sólo opuse dos tiempos, sino también dos espacios. Y después pensé: ¿cuáles son los puentes que nos permiten conectar lo imposible de unir? En este sentido, Alberdi en el espejo es una película utópica.

- ¿Es posible traspolar los pensamientos del momento en que fueron producidos?

- Nada está fuera de la historia. Todo pensamiento muestra el revés de su época. El problema radica en cómo entrar en el laberinto del pasado. Hice esta película para tratar de entender cómo era creer en la idea entusiasta del progreso y el capitalismo.

“Alberdi en el espejo”: se conocieron las primeras imágenes del trabajo de post producción del film

- ¿Hay un intento de apropiación de la figura de Alberdi?

- No fue uno solo. Fue un hombre múltiple. A mí me interesan las diversas facetas de esa vida: escribió en un almanaque horóscopo sus sueños; se peleó con Rosas y se amigó con Rosas; fue un consecuente monárquico; creyó ilusamente en la idea de progreso moral; escribió miles de cartas; fue menos grosero que Domingo Faustino Sarmiento; fue un liberal entusiasta; vivió convencido de que era un aristócrata... Las facetas diversas e irreductibles hacen una vida. Eso que es difícil de resumir es lo que me motivó a convertir esas historias en una película.

Recuerdos fotográficos: los constantes cambios de la casa donde nació Alberdi

- Trabajaste antes sobre la figura de Bernabé Aráoz, ¿son los dos próceres tucumanos más importantes?

- No me siento cómodo con las ideas de prócer y héroe. Uno fue un líder popular y el otro fue un intelectual puro. ¿Qué ocurrió para que eligieran esas vidas? ¿Qué hicieron ellos con su época para terminar siendo lo que fueron? ¿Qué vínculo hay entre trayectoria individual y tiempo histórico? ¿Dónde están los pozos negros del pasado? Ahí donde el pasado es indescifrable aparece la ficción.

- ¿Qué devuelve un espejo?

- El espejo es otra forma del enigma de la identidad.